Mostrando las entradas para la consulta documentales ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta documentales ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Amar el cine : el invento del cine
Hace ya un tiempo que tuve la oportunidad de ver esta serie de didácticos documentales que hoy voy a empezar a subir al blog, la verdad es que sin ser una maravilla ni la cima del entretenimiento si que suponen una manera sencilla y accesible de poder conocer en su significado más amplio lo que es el CINE.

Tienen ya unos años para que engañarnos pero bueno para el caso lo mismo nos da. Cada capítulo tiene una duración de media hora apróximadamente y trata un aspecto del mundo del cine así que si quereis aprender sobre temas como el guión, los géneros o la fotografía os invito a que esteis atentos porque voy a intentar buscar la serie entera para que la disfrutemos todos.





Videos tu.tv


Leer más...
Woodstock, 3 Días de Paz y Música
El 15 de Agosto de 1969, un novedoso festival de música conmocionaría a toda una geneneración, el Festival de Woodstock. Alrededor de 450.000 personas acudieron al evento que se celebró en el poblado de Bethel, en Nueva York. Estas personas acudieron a la llamada de la Paz, del Amor y de grupos como The Who, Janis Joplin, Santana, Jimi Hendrix… Era el primer festival de esas características que se celebraba en la historia, y todos los que creían en la filosofía que Woodstock apoyaba, recorrieron miles de Kilómetros en moto, autobús, caravanas, con bebés recién nacidos… Lo mismo daba, lo importante era llegar y compartir esa experiencia con miles de desconocidos y disfrutar. Muchos de los que querían estar allí, no pudieron llegar por diversas circunstancias, de todos modos, nunca había ocurrido nada igual hasta entoces, aquello era todo un hito cultural que quedaría en la memoria de todos.




Todos se hicieron eco de este concierto, Hippies y conservadores, todos estaban enterados del acontecimiento. Tanta repercusión tuvo que Michael Wadleigh fue allí y grabó uno de los mejores documentales de la historia: “Woodstock, 3 días de paz y música”. Fue montado posteriormente por el mismísimo Martin Scorsese. Ganó el Oscar al mejor documental en 1970. Y lo mejor de todo es que ha llegado hasta nuestros días con imágenes inéditas anadidas por el mismo director, imagen y sonido restaurado, dentro de lo que cabe, por supuesto; Lo que hace aproximadamente 3:30 horas de duración para conservar el espíritu de la generación de Woodstock para siempre, un espíritu que yo he intentado resumir en este artículo, regresamos a 1969…


La guerra de Vietnam estaba en sus comienzos, practicamente acababa de estallar, muchos estaban de acuerdo, alistemos a nuestros hijos y enviémolos a morir por la patria, por unos intereses políticos, hagamos que sean héroes nacionales a cambio de su vida y convirtamos a los cadáveres en nuestro orgullo familiar. Sin embargo, una nueva generación de jovenes no estaba de acuerdo, eran sus vidas las que estaban en juego, y no sólo eso, las vidas de muchos otros innocentes a los que no conocian, la destucción de un país pobre que luchaba por sobrevivir en la jungla mundial. Y no querían permitirlo. Por la paz, por el fin de la guerra, acudieron gente de todo tipo, hombres, mujeres, grupos religiosos incluso cristianos, todos eran bienvenidos allí, no importaba la raza, la religión, sólo debías creer en el ideal “Flower Power” y dejarte llevar por la buena música que tenias ante ti.


Comenzaron a llegar de todas partes mientras los técnicos montaban aquel mítico escenario, muchos fueron los que trabajaron sin descanso a cambio de muy poco. En el documental preguntan a uno de estos obreros cuál es la peor parte de todo esto, a lo que el obrero responde que no hay parte mala cuando se trata de algo tan grande como esto. todo debía estar listo tanto en el escenario como fuera de él, las tablas, el backstage, los puestos de enfermería, los aseos, la zona de cocina, sonido, focos, accesos… debía ser perfecto.

Todo el mundo esperaba impaciente en sus tiendas de campaña bailando, cantando, compartiendo vivencias conociendo gente de todas partes, en su mayoría estadounidenses. Todos aguardaban a que el primer artista en pisar el escenario de Woodstock comenzara a todar y se inaugurara así Woodstock. No sólo anónimos, si no que muchas estrellas llegaron temprano antes de que todo estuviera listo, no como ahora, y se paraban a hablar con la gente, casi como si fueran uno más de toda aquella multitud, en el documental podemos ver al lider de los Who, Roger Daltrey, Joan Baez, Janis Joplin… Todos disfrutando del momento como nunca lo habían hecho.

Aunque en el Documental no se mantiene el orden de actuación, si que conserva al menos el inicio del festival, a manos de Richie havens y su mágia y ritmo a la guitarra. Nada más verle aparecer por un costado del escenario, Woodstock ya estaba agitado aplaudiendo al artista que ofreció un recital sencillo, pero intenso, lleno de vida. La responsabilidad era enorme, llamar la atención de todos aquellos que se amontonaban frente al escenario y llegar a los que estaban más lejos. Esta actuación está grabada con un detallismo muy significativo, no es un artista de espectáculo visual, pero si llena el escenario con su música, sentado en su silla, una guitarra, micrófono y un pequeño apoyo musical por detrás, unos planos muy buenos y bonitos. Era un buen comienzo para el festival y por parte de su banda, pudimos ver el primero de los gestos de apoyo a la paz sobre un escenario.


La multitud estaba loca por formar parte de todo aquello y se pudo ver a gente entrando forzosamente al terreno, personas integrandose en el ambiente, músicos ocasionales e incluso gente de algunas organizaciones pacifistas que proclamaban sus ideas con el grito: “Él me ama, él nos ama” y otros muchos lemas que unieron a todos los que allí se reunían.

La siguiente actuación que nos muestra el documental es la de Canned Heat. Uno de los grupos más esperados, el público quería Blues al atardecer, quería girar,dar vueltas antes de que cayera la noche, el grupo, cada vez más animado se dejaba contagiar por el espíritu de aquellos que lo estaban esperando, se creo un ambiente inmejorable al ritmo de sus canciones.

Para actuación mágica y conmovedora, la de Joan Baez, todos en silencio esperando a que hablara, todo un icono de la época y la canción protesta, una actuación especial, pues estaba embarazada y radiante. Su voz con ese timbre tan particular y su carisma dejó a todos los que se congregaban al borde de las lágrimas de emoción, sus poéticos mensajes de paz y amor calaron hondo en todos los corazones y hoy en día lo sigue haciendo. Enorme Joan baez...

En este momento, el documental tiene un cambio muy sugerente e inteligente, a modo de contraste pasa de la armonía de Joan Baez al espectáculo sin igual de The Who. La banda salió a tocar de madrugada y se marcaron la actuación más larga de Woodstock, todo un maratón de sus mejores temas, incluyendo Tommy, fue lo que se llama un subidón para todos, por que incluso para la banda lo fue, pese a que acabaron al amanecer exhaustos y con un torrente de adrenalina recorriendo su cuerpo, no parecían liberarla durante la genial actuación, si no que parecía que acumulaan y acumulaan y todo iba adquiriendo un ritmo más frenético si cabe.


Lo siguiente, es un pequeño recuerdo para un grupo humilde de aquella época que hizo disfrutar muchísimo, pero que ahora están muy olvidados, hablo de Sha-na-na. Alegre y colorista fue su actuación, hizo bailar a todos alégremente desde el escenario, la felicidad era contagiosa, todo el mundo se estaba divirtiendo con ellos.

Lo espiritual era muy importante para esta generación cansada del mundo capitalista en el que se encontraban, una deshumanización creciente, una sobrevaloración del dinero y las posesiones, una sociedad preocupada por lo externo y lo accesorio. Podemos ver su preocupación por el alma en el documental, nos muestra a un profesor de Yoga al que muchos escuchaban interesados en lo que explicaba, no les importaba que les tomasen por locos ni lo que pudieran pensar de ellos, símplemente lo hacían sin dar explicaciones y sin hacer daño a nadie.

Garra y fuerza con Joe Cocker & The Greased Band, y sobre todo, mucha pasión. La emocionante With a little help from my friends, revolucionó todo. Era el primer concierto del segundo día tras una noche de maratón con The Who y Jefferson Airplane de madrugada. Pero nadie estaba cansado, todos querían más y más música. Joe Cocker se la dio, todo estaba revuelto ya preparado para otra jornada de música.

Si, todo estaba revuelto, hasta el tiempo y tras terminar su actuación, una fuerte tormenta impidió que siguiera el recital. Los técnicos del festival avisaron a los asistentes y les instaron a que se pusieran bajo protección por si acaso. Nadie quería dejar que la lluvia les estropease el momento, fue emocionante ver gritar a todos al unísono: No rain, no rain, no rain! Algunos se protegieron bajo plásticos, tiendas de campaña… otros pensaron que la lluvia era un regalo y la disfrutaron al máximo, dando paseos e incluso deslizandose en el lodo libremente.

Un poco de agua y barro no podían impedir que aquello avanzara, había que seguir con aquello, todo por la paz y la música, no había que tener miedo, todo debía ser aprovechado y mirar el lado positivo de las circunstancias. El “Flower Power” existia, cobraba vida poco a poco y tomó fuerza en este festival, musicos y asistentes así nos lo mostraban.

Country Joe & The Fish fueron los elegidos para reanudar el concierto una vez pasada la tormenta, que para nada había hecho mella en su ánimo y se decidieron a hacer vibrar a todos los que se agruparon en el escenario, no defraudó para nada, la moral seguía bien alta y la actuación fue acogida con los brazos abiertos y el espíritu libre.

Como podemos observar en la foto de uno de los músicos de The Fish, era la época de auge de la Marihuana y su apología. La gran mayoría de los que fueron a Woodstock probaron y compartieron esta sustancia que les hacía sentirse aún más libres y receptivos a cualquier experiencia. No sólo la Marihuana, si no también el alcohol y por qué no decirlo, otras drogas más peligrosas para nuestro organismo, la heroína, que causó una de las tres muertes que tuvieron lugar en Woodstock. La responsabilidad era de cada uno y no del movimiento pacifista. Las drogas fueron uno de los ingredientes de la experimentación, pero no el más importante, muchos se pasaban, otros no, pero no se puede manchar el nombre de una generación que no hizo daño a nadie por el consumo de estas sustancias.

Todos estaban contentos y a la espera de más música y diversión. Arlo Guthrie estaba ansioso por tocar y muy contento por haber sido convocado para el evento, un breve recuerdo de su actuación en el documental, un precioso recuerdo de un gran músico.

Es el turno de rememorar otra de las actuaciones más esperadas de uno de los grupos de Folk más importantes de la historia de la música, Crosby, Stills & Nash. Ya de noche ofrecieron un recital sublime y sosegado, tres grandes músicos en una larga actuación que constó de dos partes, la acústica, quizás la más intimista y especial. Y la parte eléctrica, la que abría el apetito de los presentes y preparaba para las siguientes actuaciones.

Ten Years After estuvo espectacular, furia, lucha, pasión… todos los ingredientes para el éxito asegurado, uno de los momentos memorables de Woodstock sin duda y creo que de los preferidos del director, puesto que se detiene en cada detalle de la actuación más que con otros grupos, y es que no es para menos, posiblemente una de las actuaciones más memorables de la carrera de esta banda.

Ahora llega lo que será recordado por muchos como uno de los momentos cumbre del Rock n’ Roll, la actuación en Woodstock de Jefferson Airplane. Acababa de amanecer y les precedía una actuación maratoniana de los Who, con estos datos no hubiera extrañado que el público ya estuviera agotado y quisiera descansar. Pero la presencia del grupo bastó para que todos aguardaran un poco más. Y es que fue tan grande su papel en el festival que consiguió que la gente ya agotada no pudiera evitar seguir saltando y bailando, era casi inhumano…


Muchos fueron los niños pequeños que estuvieron en Woodstock, incluso recien nacidos. La presencia de estos confirmaba una cosa, nadie iba a hacerles daño, estaban a salvo. Y justo al empezar la actuación de John Sebastian se anuncia un nacimiento en backstage… Él conmovido al igual que todos los asistentes, dedicó una de sus canciones a los innocentes, uno de los momentos más bonitos del festival, se intercalan imágenes de niños jugando y haciendo travesuras libremente durante el festival. Es un momento inolvidable.

Para no descuidar el ritmo, pasamos a otro de los momentos memorables del festival, el momento en el que Country Joe MacDonald, esta vez sin su banda, sube nuevamente al escenario a cantar uno de los himnos pacifistas del momento. Todos se sabían la letra que repetía una y otra vez que no alistasen a sus hijos a la Guerra de Vietnam. El público entero lo pedía a gritos. Muy emocionante.

Todo era paz, amor y libertad. La gente no se avergonzaba de mostrarse tal y como era, todo para ellos en el hombre era bello y digno. No había que ocultar nada. No había tabues, normas, ni restricciones. Todo era libre albedrío y diversión sin hacer daño a la naturaleza, ni al mundo. La visión de todos los aspectos de la vida humana era natural, incluso el sexo y la desnudez, ahora se ha perdido todo esto. ¿Nadie añora esta visión del mundo?

La banda de Carlos Santana, Santana, valga la redundancia, feeling y virtuosismo en directo. Ofrecieron una actuación llena de colorido y virtuosismo. Una puesta en escena buenísima y completa. Un trabajo excelente por parte de todos y uno de los que más se desvivió a parte del mismísimo Santana, fue el batería que le acompañaba. Se dejó la piel en el escenario.

Impecables estuvieron también Sly & The Family Stone, trajeron el Funky a una noche tan especial como era aquella, el escenario era negro y azul eléctrico, daba un efecto psocodélico asombroso. Sin duda, de los grupos más marchosos y animados de todo el festival. Y es que el Funky siempre funciona y nos llena de alegría y ritmo.

Una de mis debilidades, Janis Joplin, la voz más negra entre los blancos, la más especial de todas las rockeras que habrá nunca, ella es la más grande. Tenía fuerza como para llenar ella sola un escenario y desbordarse, otro icono de la generación, hoy se la sigue venerando aunque hayan pasado muchos años tras su muerte. Rebelde y espiritual, siempre fue ella. Y Woodstock era una cita importante para ella y para su consolidación como mito de una época. Es una autentica diosa del Rock.

Apenas había tregua en Woodstock, pero cuando la había, todos aprovechaban para descansar y reponer fuerzas fuera donde fuera. nadie se preocupaba por sus pertenencias, sólo importaba la música. Cuando era hora de levantar y seguir con su lucha desarmada, se les convocaba y ellos respondían sin queja alguno, al contrario, para ellos era todo un privilegio formar parte de todo aquello y decir: Yo estuve en Woodstock. No todo era descontrol, qué va, estaba muy bien organizado y protegido, acompañado por una serie de medidas higiénicas que dentro de lo que cabe ayudaron bastante, así como se repartía comida entre todos los asistentes, frecuentemente helicópteros venían con cargamentos de provisiones para hacer posible todo aquello.

A favor de todo este movimiento y digno de todo un homenaje, Max Yasgur, que cedió los terrenos para que se celebrara ahí el festival, tomó la palabra unos momentos durante el festival, todos le dieron las gracias y le aplaudieron por hacer posible todo aquello, estaba contento con el resultado y se convenció de que la paz y el ideal “Flower Power” tenía que conquistar el mundo y desarmarlo.

La última y no menos importante actuación, Jimi hendrix, que insistió en ser el último del programa y con los retrasos, no fue hasta el lunes al amanecer cuando dio el recital más largo de su carrera y sobre todo, uno de los más emotivos y espectaculares. No dejó a nadie indiferente, el público estaba agotado y al principio fueron unos pocos los que acudieron a verle, pero la mágia de este hombre llamó a todos y fue una de las actuaciones más concurridas de todo el festival. Y no es para menos, aun ahora se nos pone los pelos de punta cuando roza una de las cuerdas de su guitarra, si, sólo con eso ya nos hacemos a la idea de lo que vendrá después. El mundo echa de menos un genio como el de Jimi Hendrix.

El final de aquel festival había llegado, pero el espíritu se prolongó durante muchos, muchos años y aun no está perdido del todo. Era hora de recoger todo lo que se había destruido y pasear tranquilamente por la zona mientras poco a poco la multitud iba regresando a sus casas con una melancolía sin igual, y es que la vuelta de un lugar así es muy dura. Siempre quedará este documento como recuerdo de todo aquello, que es una pequeña ventana a todo lo que se vivió ahí, es el consuelo que nos queda a los de mi generación, que soy de finales de los 80′, ni siquiera tuve la suerte de que me rozara esa generación y sin embargo, la anhelo con todas mis fuerzas…

Es hora de regresar al 2008…

Leer más...
El cine en Oceanía (IV): Arte tras las cámaras
Mientras en el Hollywood de los setenta surgía una nueva generación de jóvenes directores como Coppola, Scorsese y Spielberg en las lejanas antípodas un realizador nacido en Sidney ejecutaba su particular reinvención del cine australiano dándolo a conocer por el mundo con una serie de películas que aún hoy siguen siendo de las más prestigiosas del cine de aquel continente. Posteriormente llegaría su entrada en E.E.U.U. donde dejaría para la posteridad títulos inolvidables mostrando su gran valía para la dirección y siendo nominado a 4 Oscar a mejor director. Hoy en el tercer episodio de mi viaje por el cine de Oceanía nos adentramos en la figura del cineasta Peter Weir.



Siendo joven deja la universidad sin llegar a graduarse para trabajar en el negocio paterno, posteriormente realizaría viajes por Europa. Una vez en casa comienza a trabajar en televisión en variadas labores, alli nacen sus primeros trabajos que son cortometrajes y documentales. Con sus primeros largometrajes Peter Weir muestra al mundo parajes y culturas inexploradas aún por el cine logrando impactar al mundo artístico de todo el globo, si a eso le sumamos lo original de sus exitosas propuestas y lo impactante y evocador de su estilo no sería de extrañar el posterior salto a Hollywood, donde ha seguido una trayectoria coherente, con bastantes aciertos, aumentando su prestigio y dejando a día de hoy algunas películas inmortales.





Concuerdo bastante con la idea de cine de Peter Weir. Una de las virtudes que más destaco en Peter Weir es su habilidad para saltar de unos géneros a otros ofreciendo en cada uno de ellos películas inolvidables y manteniendo siempre características reconocibles de su cine, como a mí me gusta, que cada autor tenga sello propio. La seriedad de todo lo que dirige y la capacidad que tiene para sacar actuaciones inolvidables de actores bastante dispares además del profundo sentido humano con los que dota a sus personajes y las bellas bandas sonoras que acompañan sus películas le otorgan un lugar alto entre mis directores preferidos.

Podemos distinguir dos etapas claramente diferenciadas en su filmografía: la primera abarca todo lo realizado en Australia y la segunda sus filmes en Hollywood. Me parece la división más natural por lo que voy a organizar su flmografía en esos dos grandes bloques.


Etapa australiana

Los coches que devoraron Paris(1974)


La tengo pendiente, es realmente difícil de encontrar por lo que no voy a poder decir demasiado. Se trata de una curiosa ópera prima en la que las gentes de una ciudad viven de los objetos que sustraen de accidentes que se dan en las cercanías, un nuevo habitante superviviente de un accidente llega a la localidad justo cuando algunos ya no quieren seguir viviendo así.

¿Con este argumento dan ganas de verla verdad? No creo que deje indiferente.




Picnic en Hanging Rock (1975)

Con esta original producción Weir obtiene mayor reconocimiento y se puede decir que empieza a ser más tenido en cuenta que antes. Es una película original y diferente, con un ritmo tenso y que puede cansar o provocar desasosiego en el espectador. Puedes llegar a sentirte algo mal mientras la ves, posee un magnetismo complejo y una poesía difícil de ver.Muy aplaudida por ciertos círculos y por el público que goza del misterio. La recomiendo, es una de las imprescindibles para comprender en su totalidad la obra de Peter Weir.




La última ola (1977)

Lúcido y comprometido film con el que Weir saca a relucir de nuevo sus inquietudes y su idea de cine. Actúa Richard Chamberlain, famoso por El pájaro espino. Es una película algo peculiar, que o bien te atrapa o te aburre nada más empezar, sin duda una joya a descubrir por aquellas personas a las que les gustan las obras de culto ,independientes y desconocidas. Me atrevo a afirmar que es la película más innovadora y rara de toda la carrera de Weir, en la que se toma todas las licencias artísticas que cree conveniente y más, no apta para el público acostumbrado al cine palomitero y sin mayores pretensiones que nos llueve de Hollywood.




El visitante (1979)

Otra de las que me falta por ver y posiblemente su película más desconocida. Se mueve entre la intriga y el terror basándose en la tensión que produce en una familia un fontanero que llega a su casa a arreglar unas tuberías. La esposa sospechará desde el principio pero nadie le hace caso.




Gallipoli (1981)

Es quizás la que más me gusta de su etapa australiana y la que me resulta imprescindible de ver. Esta película daría el empujón final a la carrera de Peter Weir (aunque haría otra más en Australia) y es su film más conocido obviando los de Hollywood, es además la primera colaboración que hace con Mel Gibson y la verdad que tanto él como el otro protagonista-Mark Lee- tienen bastante nivel en sus actuaciones. Otro nuevo género que toca el cineasta, demostrando que en diferentes tipos de película es capaz de hacerlo sobresalientemente. Merecen mención especial la preciosa fotografía, que abarca fotogénicos parajes de Australia y Egipto por ejemplo y la popular BSO del compositor local Brian May (no confundir con el componente de Queen). Pese a todo lo que marca las diferencias en la película sonel bonito retrato de la amistad y el impactante desenlace, una auténtica gozada que te deja con el corazón muy tocado. A modo de curiosidad la música que sale al empezar es Severed Garden de The Doors, y si no lo es estoy sordo porque a mí me suena igual.





El año que vivimos peligrosamente (1983)


La última película hasta la fecha realizada en su país de origen,y qué película señores,todo es fuerza y un abanico de emociones humanas para hacernos sentir. Magníficas actuaciones encabezando de nuevo el reparto Mel Gibson,aparecen también Sigourney Weaver y Linda Hunt que se hizo con el Oscar a la mejor actriz secundaria. Con el estilo clásico que tanto admiro y añoro a partes iguales y que este director se empeña en rescatar de la muerte seremos transportados a un paradisíaco infierno que nos atrapará para luego soltarnos dejándonos con magnífico sabor de boca. Maurice Jarre compone la BSO, otro de los grandes que participa con Weir.




Etapa estadounidense

Único testigo (1985)

Se produce por fin a mediados de los 80 el esperado salto del realizador australiano a la meca del cine. Para su estreno un reparto encabezado por el popular Harrison Ford y un argumento interesante con el que Weir forma un cocktail muy bueno con el que obtiene 8 nominaciones a los Oscar. La intriga policíaca cumple, como film comercial también convence y el debate que invita a realizar dado el marco donde se desarrolla todo demuestran la valentía del director a la hora de aceptar retos e intentar evocar pensamientos en su público, lo cual no siempre se consigue cuando buscas llegar a un público amplio y además gustar a los que buscan algo más. Esta película ha envejecido bien y es conocida por gente de toda condición quizás por las veces que todos la hemos visto en televisión, a mí pese a haberla visto muchas veces me sigue agradando.




La costa de los mosquitos (1986)

La segunda producción de Weir en E.E.U.U. no logra convencer tanto.Cuenta de nuevo con Harrison Ford y además aparecen Helen Mirren y el malogrado River Phoenix, el guión lo firma el mítico Paul Schrader. Otra vez nos situa en una posición psicológica y moral arriesgada y digna de reflexión pero esta vez no sale demasiado bien de crítica y público, es probable que la dificultad para empatizar con el personaje principal tenga algo de culpa. A mí debo decir que me gusta, me estimula y me hace sentir incómodo, la dirección tan valiente de Weir me fascina... pero en fin, para gustos colores.




El club de los poetas muertos (1989)

Que voy a decir de una de mis películas favoritas que no se haya dicho ya. Weir sigue adelante con su sello propio y en esta ocasión lanza una crítica directa al sistema y al ser humano, por castigarse a sí mismo reprimiendo sus sentimientos y vocaciones. Dicen que todos los profesores deberían verla y yo opino lo mismo, aunque yo más bien digo que todo el mundo ha de verla porque mucho se mueve por el interior de uno mismo a lo largo del film y esa amigos es una de las finalidades del cine. Brillante en todos los sentidos pese a que lo que se cuenta no es algo fuera de lo normal ni con un enfoque especial. Pienso que lo que hace que perdure es su alma, su sincero mensaje,la invitación a pensar y sentir, la actuación de los chicos (entre los que están unos jóvenes Ethan Hawke y Robert Sean Leonard) y por encima del resto Robin Williams dando vida al profesor Keating, personaje con el que se le vinculará de por vida, y es que el carismático actor parece nacido para interpretarlo.




Matrimonio de conveniencia (1990)

Ganadora del Globo de oro a la mejor comedia o musical y nominada al Oscar a mejor guión original (en esta ocasión Weir en labores de guionista además de director) hay que decir para empezar que es de las menos conocidas del director y podríamos considerarla "película menor". No obstante tiene su gracia y la pareja protagonista cumple su cometido, tanto Andie Macdowell como el debutante en Hollywood Gerard Depardieu dan forma a este divertido enredo que tampoco es que tuviera mayores pretensiones, apta para todos los públicos y quizás de las menos intelectuales y trabajadas del director.



Sin miedo a la vida (1993)

Otra película menor del genio australiano y en esta ocasión podríamos hablar de película fallida también. Desde luego no deja indiferente, puede resultar lenta y tediosa o bien maravillar por lo cuidado del aspecto visual y lo estimulante del debate que nos abre la película. El reparto es de alto nivel y destaca Jeff Bridges. Noto cierto bajón en las películas de la primera parte de los 90 aunque a un director con tanto talento se le pueden permitir malas rachas teniendo en cuenta las numerosas joyas que ya nos ha dejado en su carrera.




El show de Truman (1998)

Una de sus mejores obras, una película adelantada a su tiempo y con un inteligente mensaje que cualquier persona con el cerebro encendido sabrá captar. Peter Weir demostrando su capacidad para dirigir actores saca del particular Jim Carrey una de sus actuaciones más recordadas. El guión corre a cargo de Andrew Niccol, gran profesional del séptimo arte también,y de esta alianza algo bueno tenía que salir. Aunque todos la habreis visto no puedo decir nada del argumento porque directamente os la estropeo. Yo destaco aparte del argumento y las actuaciones los acertados decorados y la psicología que incluye. Es realmente disfrutable, de obligado visionado, de lo más relevante que surgió en el Hollywood de los 90, una película única y bastante original.




Master and commander (2003)

En una época donde predominan las superproducciones familiares y el cine hollywoodiense de digestión fácil el genio Weir nos regala este peliculón serio y adulto, opuesto a lo que realiza la maquinaria estadounidense con el riesgo que ello conlleva,una vez más quedan demostradas la coherencia e inquietudes de este realizador, incapaz de dejarse domar. Dirigida con mano firme y mimando cada secuencia el ya consolidado director australiano nos lleva de viaje a alta mar para vivir con asombroso realismo una intensa aventura naval a princiopios del siglo XIX, momentos de tensión entre Inglaterra y Francia...

Todo es disfrutable en sus 139 minutos de metraje, desde el duelo interpretativo de Paul Bettany y Russell Crowe hasta la BSO pasando por el argumento, la fotografía, el vestuario, el sentido de cine épico tan clásico y dotado de humanidad con que nos deleita el cineasta y todos los aspectos que quieras analizar. Algunos la tachan de aburrida, no estoy de acuerdo, más bien no da un respiro, lo que no puedes es esperar que sea una muestra más de olvidable cine palomitero cuando ni en la forma ni el fondo pretende serlo.




Leer más...